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Técnicas de los masajes eróticos

Cada vez más, las grandes ciudades notan cómo crece la demanda de masajes eróticos. El estrés producido por la rutina y el ritmo diarios llevan a las personas a buscar nuevos métodos para alejarse del nerviosismo y de la ansiedad producida por diversos problemas en el trabajo o en la vida personal. Por ello, además, han crecido búsquedas en Internet tales como “masajes eróticos Barcelona”.

Algunas personas, sin embargo, todavía sienten cierta vergüenza a la hora de pedir cita para recibir este tipo de tratamientos, si bien lo han pensado en numerosas ocasiones y les han recomendado probarlo. Pero la palabra “erótico” sigue teniendo, a día de hoy, cierto estigma que hace que estas personas no se atrevan a dar un paso adelante. De este modo, se pierden los múltiples beneficios de los masajes eróticos. Entre los que se encuentran placeres incomparables, el hecho de alejar el estrés, la relajación y la mejora de la vida sexual.

Pero ¿cómo se logran estos beneficios? A continuación, te detallamos algunas de las técnicas que emplean las masajistas especializadas en este tipo de tratamientos:

Masaje ventosa

Pequeños golpes, suaves pero firmes, sobre el cuerpo del paciente. Se alternan las palmas de las manos con los pulgares situados hacia dentro y con los dedos juntos. Así, se estimula la piel, lo cual hace que se encuentre preparada para comenzar a recibir cualquier tipo de placeres. De este modo, cualquier caricia proporcionará un placer sin igual.

Masaje con puños

Esta es otra de las técnicas más comunes entre las masajistas eróticas. Utilizan sus propios puños para presionar la piel y realizan pequeños círculos con ellos. Se puede hacer en hombros, en el pecho, en los pies o en las palmas de las manos, y contribuye en gran medida a acabar con el estrés. Podríamos decir que, literalmente, aporta la sensación de liberarse de un gran peso en los hombros.

Amasamiento

Esta técnica suele reservarse para las zonas musculosas, como las caderas, los muslos y las nalgas. Las profesionales, empleando sus manos aterciopeladas, levantan y aprietan la piel de la zona entre sus dedos, y la deslizan hacia la mano contraria, que repite la jugada. Si el paciente se encuentra muy estresado, pueden llevar a cabo este movimiento lentamente, para prolongar la sensación placentera que otorga. Pero, si lo deseas, puedes pedir que aceleren el ritmo.

Pequeños golpes enérgicos

Suelen ser el último paso del masaje. Al recibir golpes ligeros, pero enérgicos, la piel queda estimulada de tal manera que esta actividad resulta excitante para quien lo recibe.

Algunas masajistas, además, acompañan estos masajes de aceites calientes que no hacen sino incrementar la sensación de placer.

¿Por qué seguir esperando para recibir uno de estos beneficiosos masajes?

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