striptease con Nerea en putas madrid

En el club de striptease con Nerea

Nerea es una mujer de armas tomar, de esas que no se cortan un pelo y van a por lo que quieren. Por eso no ha dudado nunca en ir de putas madrid o en ir a por el tío más guapo del bar porque está muy segura de sus posibilidades.

Y esta noche toca club de striptease. Siente curiosidad, nunca ha ido a uno y le pica mucho mucho la curiosidad y algo más. Va a ir con unos colegas y tienen mesa justo delante del escenario, justo en las mesas para disfrutar de una buena cena y unas buenas vistas.

Se encuentran todos en la puerta, se echan unas risas entre expectación y complicidad y ganas de entrar y desfilan hacia su mesa.

Enseguida bajan las luces y empieza a sonar el clásico tema de jazz que invita a quitarse la ropa. Y la muchacha encima del escenario sin duda se deja conquistar por la música. Esa rubia de curvas retando a la física es una leona, una bailarina nata que seduce tanto por lo que hace como por lo que poco a poco va dejando ver. Estar en primera fila tiene sus ventajas y tanto Nerea como sus colegas la devoran con la mirada y suspiran. Pero la canción ya ha llegado a su fin y la bailarina desaparece entre las cortinas.

Empezada ya la noche, piden algo de cenar y van brindando y comentando los encantos de cada una de las chicas (y algún chico) que van pasando por el show. Hasta que llega Karen, el plato fuerte, la estrella del espectáculo. Sus pechos son de otro planeta y la travesura se le adivina en esos gatos felinos que tiene. Y desde que pisa el escenario se fija en Nerea. Karen baila como si la música saliera de dentro de ella, entregada, pero no es sólo una bailarina más. Este bombón latino hace pole dance como nadie, y sube y baja, y lanza miradas, y acepta algunos billetes y le pide un lametón a Nerea cuando se acerca al borde del escenario..

Quiere meterla en el juego y a ella no le importa que lo haga.

Se muerde los labios y finalmente le chupa el pezón. Y Karen pone una mirada de vicio que enciende a Nerea. Se nota que a la artista le ha gustado también la chica y durante todo el baile se recrea en provocar a Nerea, en juguetear, en contonearse, en clavar la mirada en ella mientras le dedica todos sus movimientos. Y Nerea se contiene porque no tiene otra. Pero desea poder abordarla para un privado, despistando a sus amigos.

O con ellos.. Porque han visto el voltaje de las miradas entre Nerea y Karen y se han puesto a punto de ebullición. Desean intensamente (aunque nadie lo dice) que pase algo cuando Karen baje del escenario y que todos puedan ser parte de ese festín. Karen baja… y Nerea le pasa la flor que tenían decorando su mesa junto con una nota: “¿Nos vemos luego en un reservado?”. La bailarina le guiña el ojo. Están todos cardiacos y pululan por el local esperando que llegue la hora. Y cuando llega, sólo es Nerea la que tiene acceso a ese privilegio.

Karen intercambia algunas palabras con ella, se deja invitar a una copa y la lleva a una sala privada. Nerea no lo duda ni un segundo pero deja que la chica tome la iniciativa. Y sin duda que lo hace. La arrincona poco a poco contra la pared y le susurra a la oreja: “Tienes cara de ser muy puta”. Y acto seguido le sube la falda de su vestido y le baja las bragas y le hace un cunninlingus intenso como pocos. Es el primero que le hace una chica y Nerea no sabe a dónde mirar. No porque tenga vergüenza sino porque el placer que está sintiendo es indescriptible. Se aprieta contra la pared y gime como una perra pero no quiere que pare. Pero ella no manda y Karen sube y le come la boca y le dice que se tire encima de la cama, que le va a hacer lo que nadie le ha hecho antes.

Cuando acaban Nerea no puede ni suspirar, de lo agotada que le ha dejado tanto placer. Karen está tendida en la cama a su lado. Se inclina sobre ella, le da un beso en la mejilla y le dice: “Hasta otra, guapa. Espero verte pronto por aquí”.

A ella no le importará repetir la experiencia… Y sus amigos, bueno, sólo ganarán relatos para alimentar sus fantasías más húmedas. Muy buenos relatos.

 

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