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Celebrando la soltería

Son las 04.00 de la mañana… el calentón que llevo es descomunal, y voy camino a poner remedio a ello. La rubia con la que me he puesto a bailar en el disco del puerto no ha podido ser más cerda… ¡Dios como se refregaba el culo con mi pene…! Me la ha puesto muy dura y me han entrado ganas de follar muy duro… y que me someta… ¡Dios!

Llegué por la zona de Sant Gervasi caminando, cada vez que me acordaba de lo que había pasado hacía apenas unos minutos. Entré en la casa y allí hablé con la encargada, que estaba buscando una escort en Barcelona que supiera darme lo que buscaba, y el bulto de la entre pierna no paraba de crecer… Uff que ganas tenía de saciarme a olor a mujer y semen, y que me castigara cual perro.

Quería estar con una latina, que tirara para morena con unas buenas tetazas y un culo que diera gusto agarrarlo…. Entré a la habitación, como siempre impecable y allí pasé a asearme a ver si me quitaba el sudor, pero llegó allí Susi con su melena rizada y sus pezones jugosos para ser lamidos.

Entró derecha y vino directo para mí. Allí me cogió me desnudó y comenzó a decirme que iba a ser mi ama y que me iba a castigar porque fue muy malo. No os podéis imaginar lo cachondo y caliente que me puso, y mi erección no paraba de crecer… ¡Dios tenía ganas de llenarla de mi semen!

Me ató las manos, completamente desnudo y me dio con la fusta y el látigo y comenzó a castigarme y humillarme, hasta que casi llego a correrme. En ese momento dije la palabra de seguridad y me desató me puse el condón y comencé a empotrarla contra la cama, la pared y demás para metérsela bien hondo y sentirla bien dentro hasta que me corrí y acabé entre su vagina y comisura de los muslos… Me encantó y me me quedé como sin fuerzas después de descargarme….

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La dieta del orgasmo: qué debes comer para disfrutar más del sexo

Aunque el orgasmo puede no ocurrir siempre durante el sexo, estaremos todos de acuerdo en que sí se trata de una consecuencia deseada y, habitualmente, buscada durante el acto. Ya estés con una escort Valencia o con tu pareja, la finalidad del sexo es disfrutar.

Un estudio llevado a cabo recientemente por una marca de preservativos apuntaba que el 84 por ciento de los hombres españoles alcanza el orgasmo con regularidad. En el caso de las mujeres, la cifra se quedaba en el 55 por ciento. Otro estudio llevado a cabo por CAM4 decía que el 5 por ciento de las mujeres españolas nunca lo había experimentado.

Alrededor del mundo, se han llevado a cabo numerosos estudios que señalan la importancia de una buena alimentación para mejorar la satisfacción sexual. Por ello, cada vez más sexólogos se han apoyado en el trabajo de nutricionistas y dietistas con tal de descubrir qué comidas potencian el deseo y cuáles podrían llegar a arruinarlo. Así nació la dieta del orgasmo.

Alimentos que aumentan la libido

El primer gran grupo de alimentos que nos ayudará a incrementar el deseo sexual son aquellos que incorporan Omega 3 a su composición. Esto genera dopamina en nuestro cerebro, el cual contribuye a favorecer el aumento del deseo. El atún, el aceite de oliva, los garbanzos, el cacao o las nueces son algunos de los alimentos de los que nos podremos valer.

Alimentos que inhiben el deseo sexual

En contra, los alimentos que reducirán nuestro deseo sexual son los hidratos de carbono, el café, el té y el alcohol. Este último, sobre todo, ya que reduce notablemente la irrigación sanguínea que se necesita para la erección y que aumenta la sensibilidad vaginal.

Como curiosidad, el tabaco también tiene este efecto en nosotros.

El menú ideal a seguir

Lo ideal es que empecemos el día con cereales integrales o una tostada de pan integral, un vaso de leche y un yogur o una onza de chocolate lo más puro posible.

La comida del mediodía debería incorporar crudités de verduras y hummus, que podemos acompañar con galletas saladas y finalizar con un poco de fruta.

La merienda debería consistir en una pieza de fruta o un poco de queso que podemos maridar con un zumo licuado de maracuyá u otra fruta similar.

Finalmente, para cenar, lo ideal sería una ensalada regada con aceite de oliva virgen extra. Como plato principal, una pequeña pieza de pescado azul a la plancha. Si queremos postre, una fruta o una alternativa dulce, siempre y cuando no incluya grasas trans.

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Técnicas de los masajes eróticos

Cada vez más, las grandes ciudades notan cómo crece la demanda de masajes eróticos. El estrés producido por la rutina y el ritmo diarios llevan a las personas a buscar nuevos métodos para alejarse del nerviosismo y de la ansiedad producida por diversos problemas en el trabajo o en la vida personal. Por ello, además, han crecido búsquedas en Internet tales como “masajes eróticos Barcelona”.

Algunas personas, sin embargo, todavía sienten cierta vergüenza a la hora de pedir cita para recibir este tipo de tratamientos, si bien lo han pensado en numerosas ocasiones y les han recomendado probarlo. Pero la palabra “erótico” sigue teniendo, a día de hoy, cierto estigma que hace que estas personas no se atrevan a dar un paso adelante. De este modo, se pierden los múltiples beneficios de los masajes eróticos. Entre los que se encuentran placeres incomparables, el hecho de alejar el estrés, la relajación y la mejora de la vida sexual.

Pero ¿cómo se logran estos beneficios? A continuación, te detallamos algunas de las técnicas que emplean las masajistas especializadas en este tipo de tratamientos:

Masaje ventosa

Pequeños golpes, suaves pero firmes, sobre el cuerpo del paciente. Se alternan las palmas de las manos con los pulgares situados hacia dentro y con los dedos juntos. Así, se estimula la piel, lo cual hace que se encuentre preparada para comenzar a recibir cualquier tipo de placeres. De este modo, cualquier caricia proporcionará un placer sin igual.

Masaje con puños

Esta es otra de las técnicas más comunes entre las masajistas eróticas. Utilizan sus propios puños para presionar la piel y realizan pequeños círculos con ellos. Se puede hacer en hombros, en el pecho, en los pies o en las palmas de las manos, y contribuye en gran medida a acabar con el estrés. Podríamos decir que, literalmente, aporta la sensación de liberarse de un gran peso en los hombros.

Amasamiento

Esta técnica suele reservarse para las zonas musculosas, como las caderas, los muslos y las nalgas. Las profesionales, empleando sus manos aterciopeladas, levantan y aprietan la piel de la zona entre sus dedos, y la deslizan hacia la mano contraria, que repite la jugada. Si el paciente se encuentra muy estresado, pueden llevar a cabo este movimiento lentamente, para prolongar la sensación placentera que otorga. Pero, si lo deseas, puedes pedir que aceleren el ritmo.

Pequeños golpes enérgicos

Suelen ser el último paso del masaje. Al recibir golpes ligeros, pero enérgicos, la piel queda estimulada de tal manera que esta actividad resulta excitante para quien lo recibe.

Algunas masajistas, además, acompañan estos masajes de aceites calientes que no hacen sino incrementar la sensación de placer.

¿Por qué seguir esperando para recibir uno de estos beneficiosos masajes?

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Por qué me gusta trabajar como escort

En ocasiones, escucharéis a personas afirmar que las profesionales del mundo de la prostitución trabajan obligadas. No negamos que hay casos en los que esto es así; sin embargo, muchas de ellas -especialmente, aquellas que trabajan en locales o casas de citas selectas y exclusivas- han decidido el empleo en el que se desarrollan profesionalmente. Ya sea para pagarse los estudios, para poder mantenerse o porque el sexo es algo a lo que se han querido dedicar desde su despertar sexual. Por ello, hoy os traemos el testimonio de una señorita de compañía que dice responder al nombre de “Deseo” y trabajar en Valencia. Ahí va:

“Trabajar como escort en Valencia es algo de lo que me siento totalmente orgullosa, a pesar de que mucha gente, todavía a día de hoy, encuentre denigrante que una mujer se dedique a otorgar placer sexual a otros a cambio de dinero. Al fin y al cabo, ¿qué hay de malo en ofrecer orgasmos? ¿Qué tiene de humillante disfrutar del sexo, amar el cuerpo de una misma y el de los demás?

Cuando oigo que han aumentado las búsquedas de “escort Valencia” en Internet, me siento feliz. No sólo significa que no me va a faltar trabajo (algo muy de agradecer, tal y como estás las cosas actualmente), sino que quiere decir que la gente aprecia la labor que desarrollamos, que los clientes confían cada vez más en nosotras.

Además, tanto yo como mis compañeras podemos acreditar que somos mujeres con estudios. Algunas de las más jóvenes de mi agencia se están pagando la carrera y permitiendo vivir en la ciudad gracias a sus ganancias como escort. Se están formando para cambiar de trabajo en un futuro, aunque algunas que ya se graduaron en la universidad siguen aquí. Porque, al fin y al cabo, como escort en Valencia, o señorita de compañía -como queráis llamarnos-, disfrutas de tu cuerpo, conoces gente y descubres cosas que desconocías.

Me gusta trabajar como escort porque me permite estar desnuda, o semi desnuda, la mayor parte del tiempo. Eso me ha ayudado a aceptar mi cuerpo al cien por cien y a llegar a apreciarlo tal y como es ahora.

Me gusta trabajar como escort porque mis clientes son educados, respetuosos y porque se entregan tanto como yo durante mi trabajo.

Me gusta ser escort porque me permite una flexibilidad horaria que pocos empleos tienen.

Al final, debo decir, y muy orgullosa, que me gusta ser una escort de Valencia. Puedo jugar a ser sumisa, a ser la sádica en una relación BDSM, cumplo fantasías sexuales muy diversas… ¿Cómo no iba a gustarme? ¿A quién no le gusta una buena sesión de sexo?”

EUL mañanero

Orgasmos mañaneros: trucos para el mejor sexo cuando apunta el día

La naturaleza es sabia, dicen. Así que si los hombres se despiertan con una erección no estaría mal sacarle partido, ¿no? Hay algunos trucos para ello que profesionales como las escorts barcelona conocen. Para que sea un secreto más extendido y más personas disfruten a primera hora del día, aquí va este post.

 

Cómo tener el mejor sexo por la mañana

Lavarse los dientes

Vale, no es algo muy erótico pero tampoco lo es besar a alguien con mal aliento. Así que un primer paso y ya que estamos aprovecha para ponerte algo sexy, algo que a simple vista induzca a quitarte la ropa… Aunque a veces el mismo pijama, con un tirante estratégicamente bajado por ejemplo, ya puede funcionar muy bien.

 

Aprovechar el momento

No vamos a descubrir nada: los hombres se levantan con una erección mañanera. Por los ciclos de la testosterona. Sabiendo que él ya está listo, la chica puede entrar directamente en la dinámica sin demasiados preliminares y sorprender a su chico sentándosele encima. No hará falta mucho más para que la cosa siga su curso.

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Relatos eróticos - La Vie en Rose

En el apartamento

Después de quince años de matrimonio y dos de dudas me decidí a tener una aventura. La decisión final la tomé en la playa. Aquel verano no podía evitar fijarme en los hombres que me gustaban y pensar cómo sería su sexo y, sobre  todo, me imaginaba haciendo con ellos cosas que nunca haría con mi marido. Mi marido había sido el único hombre en mi vida y sentía una gran curiosidad por ver y tocar otros penes y con hacerlo en plan salvaje.

Cuando regresamos de las vacaciones comencé a buscar en páginas de contactos chicos que cumpliesen los requisitos que quería: ser de la zona donde tenía el apartamento, jóvenes -pero no demasiado-, con experiencia y bien dotados. Tardé casi dos meses en concertar la cita con mi primer amante: un chico de 30 años, soltero, con cuerpo de gimnasio, 22 cm y con “mucho aguante”. Quedamos para conocernos en el sótano de un hipermercado que ambos conocíamos bien.

Llegué con antelación, aparqué en el lugar convenido y esperé nerviosa su llegada. Cuando vi llegar su coche mi corazón se aceleró pero yo estaba decidida a llevar a término mi fantasía. Él aparcó a mi lado, salimos del coche, nos saludamos y él me miró de arriba abajo.

– Como ves no te he engañado.
Se lo decía porque yo me había negado a enviarle alguna foto mía y sólo le había dicho mis medidas, peso y alguna descripción física.
– Estás muy bien. – respondió él – Me recuerdas a las escorts que me reciben en La Vie en Rose.

No nos dijimos mucho más. Le dije que me siguiese con su coche y conduje hasta el apartamento. Aparcamos en una calle cercana y caminamos hasta el apartamento en silencio. Yo estaba nerviosa pero decidida. Entramos en el portal y mientras subíamos en el ascensor él miró mi pecho con ganas de lanzarse sobre él.

Por fin entramos en el apartamento. Cerré la puerta y lo lleve directo al dormitorio. Dejé el bolso sobre la cómoda, lo miré y comencé a desabrocharme el vestido. Me quité el vestido y lo dejé sobre una silla, entonces él se acercó, pasó uno de sus brazos por mi cintura y me presionó con fuerza. Yo separé mi torso del suyo para verlo, él desabrochó mi sujetador y yo terminé de quitármelo, él metió su cabeza entre mis tetas y comenzó a comerlas y a chuparlas. Le dejé hacerlo. Casi no me creía lo que estaba sucediendo.

Con dificultad le desabroché la camisa y acaricié su pecho duró como una roca. Entonces él metió su mano dentro de mis bragas y al sentirla me estremecí y lo abracé con fuerza. Poco después mis bragas cayeron al suelo y entonces le dije:

– Será mejor que nos tumbemos en la cama.

Él se separó y comenzó a desnudarse, yo me senté en el borde de la cama y me quité los zapatos y las medias, las dejé sobre la silla donde estaba el vestido y esperé a que él terminase de desnudarse.

Miré su pene y me pareció enorme. Instintivamente nos acercamos, nos abrazamos y retomamos las caricias. Al tocar su pene por primera vez un escalofrío recorrió mi espalda. Continué acariciando su sexo mientras él acariciaba el mío y me chupaba el pecho, sin atreverme a hacer lo que tanto deseaba: agacharme y chupársela.

Por fín me decidí: lo aparté suavemente, me agaché, agarré el pene con una mano y metí el glande en mi boca. Volví a estremecerme pues el glande casi no cabía en mi boca. Lo chupé y acaricié hasta que él se apartó y me levantó.

Aparté la ropa de la cama, le dije que se pusiese el preservativo, me tumbé en la cama y entonces él se colocó entre mis piernas, las abrió y comenzó a comerme el coño con ansiedad. No podía soportar tanto placer, intenté cerrar las piernas pero él me lo impidió sujetando fuertemente mis piernas y siguió hasta que ya no aguanté más y me corrí, y entonces me la metió con fuerza y se movió con fuerza y rapidez durante dos o tres minutos. No podía soportar tanto placer, grité varias veces y cuando él se detuvo sentí como si flotara.

Permanecimos inmóviles y en silencio uno o dos minutos, después él se retiró y se tumbó a mi lado. Quise levantarme pero no tenía fuerzas y me dejé caer otra vez sobre la cama. Él también estaba agotado. Lo miré: tenía los ojos cerrados y respiraba entrecortadamente. Miré su pene, todavía con el preservativo. El pene estaba apoyado sobre la barriga. Sin pensarlo, me senté sobre él, lo agarré, quité el preservativo, miré el pene con detenimiento y comencé a chuparlo y a lamerlo. Él había abierto los ojos y me observaba en silencio pero cuando comencé a chupar el pene me dijo sorprendido:

– ¿No has quedado satistecha?

Le dije que sí pero que me gustaba chuparla después de follar y entonces él me dijo que le chupase los testículos. Lo hice y poco después me dijo:

– Méteme el dedo en el culo.

Lo miré extrañada pues nunca lo había hecho ni había oído que se hiciese. Entonces él agarró mi mano, la llevó hasta mi sexo y mojó mis dedos con los jugos de mi vagina, después acercó la mano a su culo y dejó que yo continuase.

Lentamente metí el dedo dentro de su ano, me dijo que lo moviese y que se la chupase. Lo hice y enseguida el pene se levantó y se puso duro. El pene era espectacular, lo miraba, lo chupaba y lo acariciaba con mi mano, mientras  mentalmente lo comparaba con el de mi marido. Entonces hice una locura: retiré el dedo del culo, me senté a horcajadas sobre él y metí el pene dentro de mi vagina.
Al sentirlo dentro otra vez me estremecí y me incliné sobre su pecho, él me chupó las tetas, yo empecé a moverme muy lentamente, como solía hacer con mi marido cuando yo me ponía encima. Él cerró los ojos y yo seguí moviéndome, sin dejar de mirarlo. Su respiración se hizo más lenta, comenzó a jadear, yo también estaba al borde del orgasmo.

– Aguanta. – le susurré y seguí moviéndome lentamente hasta que sentí los extertores de su eyaculación dentro de mi y entonces me corrí yo.
Nos estuvimos viendo durante casi dos años. No tengo palabras para explicar lo mucho que disfruté en ese tiempo. Nos veíamos una o dos veces al mes y hacíamos locuras. Cuando estaba en la cama con él me sentía como una puta y eso me gustaba, me sentía libre de hacer lo que quería sin importarme qué podría estar pensando mi amante. Una de las cosas que más me gustaba era que se corriese en mi boca después de una buena follada. A él también le gustaba el sexo poco convencional: en la cuarta o quinta cita hice el anal por primera vez y en el segundo año comenzamos a hacer tríos con un par de amigos de él.
Los tríos me gustaban. Ser acariciada por cuatro manos y dos bocas y disponer de dos penes simultaneamente es la situación ideal para una mujer ansiosa de sexo. Me gustaban todas las situaciones que se dan en los tríos: follar y chupar simultaneamente, acariciar dos penes a la vez, y especialmente follar con uno mientras el otro mira y espera a que termine el otro para después ocupar su puesto.
Fui yo quien propuso hacer el trío. De regreso de las vacaciones de verano se lo propuse a mi amante, a él no le hacía mucha gracia, prefería tenerme en exclusiva, pero yo insistí hasta que cedió.
El amigo de mi amante estuvo cortado todo el tiempo. También era su primer trío. Cuando mi amante y yo terminamos de desnudarnos, él casi no había empezado. Me acerqué a él, lo desnudé y acaricié su sexo. Su sexo no era muy grande. Se la chupé hasta que se le levantó, después, me levanté y entre los dos me acariciaron durante unos minutos. Aquello me volvía loca, pues tenía a uno delante y otro detrás y no sabía a quién pertenecía cada mano. Cuando nos tumbamos en la cama, mi amante comenzó a comerme el coño, y yo agarré el pene del amigo de mi amante y comencé a chupárselo hasta que él se retiró para evitar correrse. Cerré los ojos y me entregué al placer.
– ¿Quieres follarla tu primero? -preguntó mi amante a su amigo, cuando dejó de comerme el coño.
– Como quieras. -le respondió.
Mi amante se retiró y el otro se puso entre mis piernas, me la metió, comenzó a follarme y se corrió en menos de un minuto. Entonces mi amante, con una sonrisa en los labios, se colocó entre mis piernas y comenzó a follarme con
fuerza. Su amigo nos miraba, de pié, desde un lateral de la cama. Extendí mi mano hasta su pene, lo agarré y acaricié el pene y los testículos mientas me follaban, hasta que sentí la llegada del orgasmo y comencé a gemir. Grité de placer en el máximo del orgasmo y cuando mi amante se detuvo me desplomé sobre la cama.
– ¿Has visto? – le susurró mi amante a su amigo cuando recuperó la respiración.
– Impresionante. – respondió su amigo.
Mi amante sacó el pene y su tumbó en la cama. Estaba encantado, siguió chuleando delante de su amigo. Yo permanecí tumbada, con los ojos cerrados, durante unos segundos, recuperándome del orgasmo. Cuando abrí los ojos vi al amigo de mi amante mirar mi sexo. Estaba asombrado. Sin cerrar las piernas le dije:
– ¿Te gusta mirar?
Él no respondió. Miré su pene, vi que tenía una media erección y entonces, me salió la inspiración de puta y le dije:
– ¿Te animas a follarme otra vez?

– Acércate. – le dije. Se puso a mi lado, le agarré el pene, me incorporé lo suficiente y comencé a chupársela mientras lo masturbaba y acariciaba sus testículos. Conseguí que el pene se levantase y entonces le dije que me follase.
Le dije a mi amante que se levantase, me puse en el centro de la cama, el amigo de mi amante se puso entre mis piernas.

– Fóllame con fuerza.
Casi no la sentí entrar pero fingí un gemido. Él comenzó a moverse con fuerza y yo lo animé a que continuase moviéndose con fuerza:
– Sigue, sigue…
– Así, así…
Le decía a cada rato fingiendo gemidos y más placer del que sentía. Cuando él estaba a punto de correrse le dije:
– Aguanta un poco más que me corro contigo.
Apenas aguantó quince segundos, se corrió y yo solté un gran suspiro y apreté mis piernas fingiendo un orgasmo.

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Relato erótico: Mi historia con Albert

Me casé con 25 años y a los 45 mi marido me dejó por otra más joven. En el fondo sabía que antes o después iba a pasar: solía frecuentar la casa de escorts Madrid Cleopatra, y yo lo veía bien porque, bueno, los mejores años de mi vida los había estado dedicando a mis hijos así que puedo comprender que él quisiera algo más. No me arrepentía de lo que había hecho pues tenía unos hijos estupendos y, salvo los dos años de la separación, había tenido una vida tranquila y feliz. Pero de ahí pasó a más…

En cuanto al sexo, no era consciente de las carencias y creía que mi vida sexual era normal y como mis necesidades sexuales no eran grandes me sentía satisfecha. Incluso después del divorcio no sentí especiales deseos de relaciones sexuales y no las tuve durante más de dos años.

Después de las vacaciones de Semana Santa, cuando mis hijos regresaron a los estudios, me fui a pasar unos días a la playa, sin fecha de retorno. Las previsiones del tiempo no eran buenas pero no me importaba porque más que sol quería descanso. Los dos primeros días estuvo lloviendo y los pasé en el apartamento limpiando, leyendo y viendo la tele, con las salidas imprescindibles a la calle para hacer
las compras indispensables. Al tercer día el tiempo mejoró algo y salí a dar un paseo con la intención de comprar algo innecesario y sentarme en una terraza a tomar el aperitivo que eran las dos cosas que más me gustaba hacer.

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striptease con Nerea en putas madrid

En el club de striptease con Nerea

Nerea es una mujer de armas tomar, de esas que no se cortan un pelo y van a por lo que quieren. Por eso no ha dudado nunca en ir de putas madrid o en ir a por el tío más guapo del bar porque está muy segura de sus posibilidades.

Y esta noche toca club de striptease. Siente curiosidad, nunca ha ido a uno y le pica mucho mucho la curiosidad y algo más. Va a ir con unos colegas y tienen mesa justo delante del escenario, justo en las mesas para disfrutar de una buena cena y unas buenas vistas.

Se encuentran todos en la puerta, se echan unas risas entre expectación y complicidad y ganas de entrar y desfilan hacia su mesa.

Enseguida bajan las luces y empieza a sonar el clásico tema de jazz que invita a quitarse la ropa. Y la muchacha encima del escenario sin duda se deja conquistar por la música. Esa rubia de curvas retando a la física es una leona, una bailarina nata que seduce tanto por lo que hace como por lo que poco a poco va dejando ver. Estar en primera fila tiene sus ventajas y tanto Nerea como sus colegas la devoran con la mirada y suspiran. Pero la canción ya ha llegado a su fin y la bailarina desaparece entre las cortinas.

Empezada ya la noche, piden algo de cenar y van brindando y comentando los encantos de cada una de las chicas (y algún chico) que van pasando por el show. Hasta que llega Karen, el plato fuerte, la estrella del espectáculo. Sus pechos son de otro planeta y la travesura se le adivina en esos gatos felinos que tiene. Y desde que pisa el escenario se fija en Nerea. Karen baila como si la música saliera de dentro de ella, entregada, pero no es sólo una bailarina más. Este bombón latino hace pole dance como nadie, y sube y baja, y lanza miradas, y acepta algunos billetes y le pide un lametón a Nerea cuando se acerca al borde del escenario..

Quiere meterla en el juego y a ella no le importa que lo haga.

Se muerde los labios y finalmente le chupa el pezón. Y Karen pone una mirada de vicio que enciende a Nerea. Se nota que a la artista le ha gustado también la chica y durante todo el baile se recrea en provocar a Nerea, en juguetear, en contonearse, en clavar la mirada en ella mientras le dedica todos sus movimientos. Y Nerea se contiene porque no tiene otra. Pero desea poder abordarla para un privado, despistando a sus amigos.

O con ellos.. Porque han visto el voltaje de las miradas entre Nerea y Karen y se han puesto a punto de ebullición. Desean intensamente (aunque nadie lo dice) que pase algo cuando Karen baje del escenario y que todos puedan ser parte de ese festín. Karen baja… y Nerea le pasa la flor que tenían decorando su mesa junto con una nota: “¿Nos vemos luego en un reservado?”. La bailarina le guiña el ojo. Están todos cardiacos y pululan por el local esperando que llegue la hora. Y cuando llega, sólo es Nerea la que tiene acceso a ese privilegio.

Karen intercambia algunas palabras con ella, se deja invitar a una copa y la lleva a una sala privada. Nerea no lo duda ni un segundo pero deja que la chica tome la iniciativa. Y sin duda que lo hace. La arrincona poco a poco contra la pared y le susurra a la oreja: “Tienes cara de ser muy puta”. Y acto seguido le sube la falda de su vestido y le baja las bragas y le hace un cunninlingus intenso como pocos. Es el primero que le hace una chica y Nerea no sabe a dónde mirar. No porque tenga vergüenza sino porque el placer que está sintiendo es indescriptible. Se aprieta contra la pared y gime como una perra pero no quiere que pare. Pero ella no manda y Karen sube y le come la boca y le dice que se tire encima de la cama, que le va a hacer lo que nadie le ha hecho antes.

Cuando acaban Nerea no puede ni suspirar, de lo agotada que le ha dejado tanto placer. Karen está tendida en la cama a su lado. Se inclina sobre ella, le da un beso en la mejilla y le dice: “Hasta otra, guapa. Espero verte pronto por aquí”.

A ella no le importará repetir la experiencia… Y sus amigos, bueno, sólo ganarán relatos para alimentar sus fantasías más húmedas. Muy buenos relatos.

 

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El body painting como fórmula sexual, y las fiestas arcoíris

El sexo adopta formas de lo más variopintas, hoy en día. No hay nada como pasar una noche con alguna(s) de las chicas de Escorts Madrid Cleopatra, si eres de la capital o tienes pensado un viaje hacia allí. Pero tanto con ellas o con tu pareja o compañer@ de cama, puedes recurrir a infinidad de alternativas para llevar el sexo a un nivel superior, ya sea por tórrido o como experiencia, además de apasionada, divertida.

 

Body painting: mucho más que arte corporal

Sí, lo más normal es que el body painting se relacione con una forma de expresión artística: cuerpos desnudos pintados con una variada miríada de colores y formas, documentales televisivos o exposiciones de arte. Pero de un tiempo a esta parte, circula por los sex shops una gran cantidad de productos relacionados con la cosmética erótica, y ahí es donde encontramos la relación entre el body painting y el sexo.

Se trata de una serie de productos en forma de geles, perfumes, pinturas y demás, a aplicar en los cuerpos de los amantes para potenciar sensaciones. Hay cremas de frío y otras de calor, lociones que incluyen feromonas, pinturas de sabores…

Una gran opción, en definitiva, para quienes afronten el sexo desde la voluntad por innovar y estar siempre al acecho de descubrimientos con los que mejorar sus relaciones. Pon, por ejemplo, que dibujas una diana en algún lugar del cuerpo de tu pareja de cama. A partir de ahí, el resto lo dejamos a tu imaginación.

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Mile High Club o la fantasía de hacerlo en un avión

El sexo nos gusta, nos encanta, nos apasiona. Y son muchas las fantasías o ideas eróticas que se nos pasan por la cabeza a lo largo de un día. Fantasías como hacer un intenso trío con putas madrid o como tener sexo en un lugar público. ¿Qué tal en el baño del avión?

 

Una fantasía recurrente: ¿te unes al Mile High Club?

Tener sexo en lugares públicos nos pone. Por eso los probadores de una tienda de ropa son lugar codiciado (y vigilado, desafortunadamente) y hacerlo en la calle es una idea que nos excita cantidad. Pero pocas fantasías tan recurrentes y populares hay (porque hablamos mucho de ella) como entregarnos a un polvo de avión. De hecho fantaseamos tanto con ello que quienes han tenido sexo sobre las nubes se dice que forman parte del Mile High Club. Algunos famosos como Ralph Fiennes, Janet Jackson o Richard Branson no han dudado en hacer público que son miembros del MHC.  

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